Los árboles frutales y olivares de Pazo de la Cuesta completan, junto a los viñedos, un paisaje único en la Ribeira Sacra

Como si de un cuadro de Claude Monet se tratara, la imagen impresionista de Pazo de La Cuesta, con sus amplios jardines y viñedos, se completa con un huerto de árboles frutales, donde encontramos manzanos, perales, cerezos, ciruelos y olivares que dan su toque de color al histórico «château» gallego.

Cada estación del año transforma este rincón de la finca convirtiéndolo en un paisaje único en la Ribeira Sacra. Pasear entre los frutales y los olivos permite descubrir un espacio de calma, convirtiendo cada recorrido por Pazo de la Cuesta en una experiencia que combina historia, botánica y belleza natural.

De sus olivos de secano centenarios extraen anualmente 500 litros de Aceite Virgen Extra, de primera presión en frío. Este aceite está elaborado con un coupage de las variedades brava, mansa, arbequina y picual. La zona del Valle de Quiroga es productora de aceite desde tiempos inmemoriales. Aquí se encuentran algunos de los olivos milenarios que hay en Galicia, pues el cultivo de la aceituna en la Ribera del Sil se remonta a la época de los romanos.

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