Vino Tostado Pazo de La Cuesta: tiempo, paciencia y tradición centenaria

El vino tostado es una de las elaboraciones más singulares y antiguas de la tradición vitivinícola gallega y, más concretamente, de la Ribeira Sacra cuando los grandes pazos elaboraban y comercializaban vinos dulces de prestigio.

El secreto de estos vinos, en los que Pazo de La Cuesta tiene una histórica experiencia, está en la pasificación natural de la uva. De ahí su nombre, ya que hace referencia al aspecto y a la concentración que adquiere la uva tras su lento secado boca abajo, a lo largo de meses.

Una vez que pierden el agua lentamente, van concentrando sus azúcares, aromas y acidez. Es una elaboración de rendimiento muy bajo: hace falta mucha uva para obtener pocas botellas. Por eso históricamente ha sido un vino caro, reservado para ocasiones especiales y muy ligado a los pazos y las grandes casas rurales gallegas.

La colección histórica del Pazo conserva referencias de vinos comercializados entre 1874 y 1934.  Entre ellas, el «Vino Tostado Añejo» es un legado especialmente significativo ya que Pazo de La Cuesta es una bodega pionera en el embotellado y etiquetado de vino en el norte de España.

Estas etiquetas centenarias se han convertido en un documento histórico único. En ellas se puede leer «Vino Tostado Añejo del Palacio y Granja de La Cuesta», procedente de San Clodio (Galicia) y orgullosamente presentado como «Premiado con medallas en varias exposiciones». El diseño —con el escudo, la tipografía caligráfica y las versiones en blanco y negro y color— transmite toda la elegancia comercial de finales del siglo XIX y comienzos del XX.

Son pequeñas piezas de memoria: la prueba material de que hay un gran legado vitivinícola en  la Ribeira Sacra.

El tostado es uno vino basado en el tiempo, la selección y la paciencia, una tradición que conecta profundamente Pazo de La Cuesta con su paisaje y sus viñedos.

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